La frustrada resistencia fiscal  y el paro al consumo

La frustrada resistencia fiscal y el paro al consumo

*Manuel Antonio Carcache  

Por el contexto sociopolítico que atraviesa nuestro país, en meses pasados la sociedad civil promovió  una “Desobediencia Civil-Fiscal” o moratoria (aplazamiento del pago de las obligaciones fiscales) con excelentes argumentos y fundamentos jurídicos de parte de colegas tributarios. Sin lograr el cometido esperado. La reducción de la recaudación de ingresos fiscales en los meses de junio, julio fue por la caída en las ventas internas y las importaciones que afectaron la economía, pues “constituyen la base impositiva de los principales impuestos”. Pero no por la llamada “desobediencia civil fiscal” mucho menos será ahora por el paro al consumo.

Para promover estas formas de protestas de resistencia fiscal o paro al consumo, debemos tener presente las técnicas de aplicación de los impuestos, especialmente los impuestos al consumo. Todo responsable recaudador tiene la obligación de aceptar el traslado del IVA o el ISC al momento de la compra o importación de bienes, esto es lo llamado crédito fiscal, es decir, que antes que compre el consumidor sus bienes, el empresario, comerciante o responsable recaudador ya anticipó los tributos como contribuyente sustituto del consumidor mientras estos sean enajenados por los consumidores.

En consecuencia, es el generador de riquezas que hará efectiva una resistencia o desobediencia fiscal, siempre y cuando esté dispuesto a no comprar, vender  y sobre todo ganar. También es el empresario o comerciante que puede hacer efectivo el desobedecer el pago de un impuesto directo como el Impuesto sobre la Renta.

Respecto al paro del consumo aún se oriente a los consumidores comprar solo bienes exentos; que no todos los ciudadanos los conocen. Estos ya tributaron el ISC al momento de la importación. Al no comprar los bienes,  el afectado es el empresario porque él tiene esa carga impositiva que necesita recuperar al momento de la venta de sus bienes.

En nuestro sistema tributario existen procedimientos coercitivos para obligar el pago de los tributos a los contribuyentes; por ejemplo la solvencia fiscal, sin este documento no pueden importar o desaduanar sus mercancías o realizar otros actos de interés económicos.

Los paros de consumos o la desobediencia civil no debe ser un mensaje para el consumidor, debe ser para el que produce los bienes y servicios, pero… ¿Quién le pondrá el cascabel al gato?

La misma razón que llevó al gobierno de Nicaragua a reformar el presupuesto de la Republica,  tarde o temprano llegara  a pensar las dispensas de multas de los pagos aplazados por causas fortuitas,  sin perjuicio de aplicar una amnistía fiscal para todos los pequeños y medianos empresario que ha soportado el efecto económico de la causa sociopolítica, con sendos daños económicos que atraviesa nuestra querida Nicaragüita.

*El autor es experto tributario y Contador Público

 

 

Somos un Centro de Estudios Superior en la rama del Derecho Financiero y la Contabilidad Financiera.

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